
La intención de éste post no es meterse en una guerra de números con los responsables del artículo, relativa a cuántos tarados que apoya a estos u otros delincuentes a lo largo y ancho de los Balcanes y el mundo, así como tampoco voy a entrar en comparar los crímenes de cada uno de ambos héroes, agrandando los del "otro" para quitarle importancia a los del "mío". Trata sobre el rigor de los medios a la hora de mostrar la realidad en ésa parte de Europa. Hemos de recordar el background que rodea al pueblo serbio desde el final de la Guerra de Yugoslavia, que aún hoy día perpetúa el tópico que les asocia con un pueblo salvaje, bárbaro y despiadado. En muchas partes del mundo, gente culta y "lectores de periódicos" aún les equipara al pueblo alemán que propiciara el III Reich.
No es casual que me ocupe del artículo mencionado, que en definitiva alude tan sólo a la expresión del odio hacia la vida de una serie de adolescentes freaks. Es más, me alegro de la aparición de artículos así, pues nos ofrece la oportunidad de arrojar una mirada distinta y fresca sobre la región. Podría escribirse un artículo sobre la globalización de la posguerra yugoslava a través de los numerosos foros de internet, en los que gentes de todo el mundo -que se dicen serbios o croatas aún después de haber nacido en Australia o Argentina-, se insultan mutuamente mientras ensalzan en términos pomposos y militaristas los crímenes más atroces y amenazan con nuevos. En su mayoría, a pocos de ellos les alcanza el dominio de la lengua de sus ancestros más que para formular su odio. Es más, tropezarían y se romperían la crisma si intentaran descifrar una sola línea de Kiklop de Marinković o de Mansarda de Kiš. Sin embargo, han impreso a fuego en su cerebro todos los pleitos históricos que, como dos viejas de escalera, se vienen arrojando unos a otros durante aburridos siglos, mientras citan ciclos poéticos con sus referencias a tiempos trágicos pero más intensos, y aluden a Gaj y a Vuk Karadžić, a Strossmayer y Garašanin, a Njegoš, Karađorđevo, Stepinac, Bleiburg, Jasenovac... Desenmascarando conspiraciones internacionales contra la nación sagrada, todos ellos parecerían espías o aparatchiks sino fueran ridículos voceros de la muerte y la tortura. Apenas Wikipedia reproduce artículos parciales, al punto se crean nuevos portales de información que, ellos sí, te cuentan la verdad y toda la verdad -estúpido de ti-, la nunca contada, la prohibida; se distribuyen fotos crudelísimas trucadas sin pudor; se suben videos fascistas, apologistas, revisionistas y agresivos en Youtube...
Ésta es la guerra global que se lleva a cabo en internet, en la que los individuos asumen el Ministerio de Propaganda virtual de su país, que se actualiza día a día y se extiende, por qué no, a foros destinados originalmente a la comunicación y conocimiento entre individuos. Es lamentable y repugnante, pero, si se cuenta, ha de contarse bien. Y el hecho es que se produce por ambos lados. No verlo es taparse los ojos y no entender qué sucede allí, o querer tapar los ojos a los demás e impedir que se comprenda lo que sucede allí. Hay una lucha de numerosos intelectuales -"no sospechosos", en términos de novela de espías- para evitar que ése background que se extiende sobre todo un pueblo, el serbio, se convierta en un juicio histórico. Es por ello que artículos como éste producen indignación. Lo ideal sería que una noticia vergonzante pudiera ser denunciada de forma individual. Por desgracia, los matices son aún muy importantes, y los medios de comunicación que pretendan pasar por serios, deberían tenerlos en cuenta, sobre todo cuando cuesta tan poco contarlo todo.
Por último, lanzar una propuesta a los medios: intentar hacerse eco de los numerosos movimientos y fenómenos sociales de estos países -juveniles y artísticos- para, mostrando la pluralidad y complejidad de dichas sociedades, acercarlos y hacerlos más comprensibles a l resto de ciudadanos europeos. Tarea al alcance de todos, que requiere sólo de un mínimo de imparcialidad.
Kafa Samizdat se lo propone, siempre que el tiempo se lo permite...
-He podido comprobar que el autor del blog Belgraded ha publicado un artículo similar, que casualmente se titula "The Facebook Wars" (aquí)-